Preguntas para hacerle a tu mamá sobre su vida (y para ver si te conoce)
Las mejores preguntas piden una historia, no un sí o un no. Empieza por las fáciles; las grandes salen solas después del cafecito. Y al final hay un juego para ver qué tanto te conoce.
01
Cuando era niña
Empieza aquí. Son fáciles de contestar y despiertan todo lo demás.
- ¿Cómo era la primera casa que recuerdas? Cuéntamela cuarto por cuarto.
- ¿Qué cocinaba tu mamá cuando había algo que celebrar?
- ¿Quién era tu mejor amiga a los diez años y qué travesuras hacían juntas?
- ¿Por qué te regañaban más de niña?
- ¿Qué querías ser de grande?
- ¿Cómo era un domingo normal en tu casa?
02
De joven
Aquí viven las historias chistosas.
- ¿Qué canción ponías a todo volumen de adolescente?
- ¿Cuál fue tu primer trabajo y en qué gastaste tu primer sueldo?
- ¿Con quién no te dejaban juntarte tus papás?
- ¿Cómo fue tu fiesta de quince años? Y si no tuviste, ¿cómo la soñabas?
- ¿Cuándo te sentiste adulta por primera vez?
03
El amor, y cómo conoció a tu papá
Mejor en la sobremesa, y si se puede, cuando tu papá no esté escuchando.
- ¿Quién fue tu primer amor y qué pasó?
- ¿Cómo conociste a mi papá? ¿Qué pensaste de él ese primer día?
- ¿A dónde fueron la primera vez que salieron?
- ¿Qué pasó en tu boda que nadie cuenta?
- ¿Cuál es el mejor consejo de amor que te han dado?
04
El trabajo y lo que sabe hacer
Hizo mucho más que criarte. Pregúntale.
- ¿Cuál ha sido el trabajo más difícil que has tenido?
- ¿Qué sabes hacer que casi nadie sabe?
- Si pudieras probar otro oficio por un año, ¿cuál sería?
- ¿De qué estás orgullosa que no tenga nada que ver con nosotros?
05
Ser mamá
Aquí es donde entras tú a la historia.
- ¿Qué recuerdas del día en que nací?
- ¿Cómo escogiste mi nombre? ¿Cuál otro estuvo a punto de ganar?
- ¿Qué te dijo tu mamá sobre ser mamá que resultó cierto?
- ¿Cómo era yo a los tres años?
- ¿Qué te preocupaba de mamá primeriza que hoy te da risa?
- ¿Qué día normal con nosotros, de chiquitos, volverías a vivir?
06
La familia de antes
La gente que vino antes que ella, y las historias que pasaron de mano en mano.
- ¿Qué sabes de cómo se conocieron tus papás?
- ¿A qué pariente querías más de niña y por qué?
- ¿Qué receta de la familia solo te sale bien a ti? ¿Quién te la enseñó?
- ¿Qué historia de la familia se pone mejor cada vez que alguien la cuenta?
- Si te fuiste de tu tierra, ¿qué fue lo primero que extrañaste?
07
Las chistosas
Para cuando está toda la familia en la mesa.
- ¿Cuál es el peor corte de pelo que te has hecho?
- ¿Qué historia tuya quisieras que ya dejáramos de contar?
- ¿Cuál de tus hijos se parece más a ti? Sin mentir.
- ¿Qué es lo más loco que has hecho por impulso?
08
Para la cena de cumpleaños
Buenas para cuando ya partieron el pastel.
- ¿Cómo sería hoy tu cumpleaños perfecto?
- ¿Qué te emociona de este año?
- ¿Qué sabes ahora que te hubiera gustado saber a mi edad?
09
El juego: ¿qué tanto te conoce?
Para la sobremesa o la fiesta. Tú preguntas, ella contesta y tus hermanos llevan la cuenta.
- ¿Cuál fue mi primera palabra?
- ¿Cuál era mi comida favorita a los cinco años?
- ¿Cómo se llamaba mi mejor amigo o amiga de la primaria?
- ¿A qué le tenía miedo a los seis años?
- ¿Qué quería ser de grande?
- ¿Cuál es la travesura mía que más te hizo enojar?
¿Quién conoce mejor a mamá?
Ahora al revés. Tus hermanos contestan sobre ella y mamá decide quién acertó. Respuestas como estas son las que van en un libro para ella.
- ¿Qué frase repite siempre mamá?
- ¿Cuál es su comida favorita? La de verdad, no la que dice.
- ¿Qué canta mientras cocina?
- ¿Qué momento con ella todavía te hace reír?
- ¿Qué te ha enseñado?
Cómo preguntar
Una pregunta y espera. La historia casi siempre empieza después del silencio, así que aguanta unos segundos.
Pide un día, no una década. "Cuéntame tu primer día en ese trabajo" da más que "¿Cómo eran los ochenta?"
Déjala irse por las ramas. Si empieza a hablar de una prima que no conoces, ahí está lo bueno.
Saca una foto vieja. Una sola foto en la mesa hace más que diez preguntas.
Grábala, si ella quiere. Con la grabadora del teléfono basta. Pregúntale primero y deja el teléfono boca abajo para que se olvide de él.
No las hagas todas. Tres o cuatro preguntas son una buena tarde. Guarda las demás para otro día.